Pequeñas perrerías para degustar sin moderación

 

No bailan tango, es gimnasia rítmica.


Para ser una chica bien frecuenta a una gente muy peculiar.


Eres bailarín de tango... ¿Pero a qué te dedicas?


Maldad disfrazada de cumplido: es bonito lo que hace ella con sus piernas, pero has visto, no apoya nunca los talones…


Envidia: el bailarín es bueno. La toma entre sus brazos y, cuando bailan, parecería una bailarina de tango de verdad, pero en realidad no sabe ni caminar.


Ese tío es un pervertido narcisista, un obseso… no puede evitar cortejar a todas las mujeres. Cuando la haya seducido la dejará tirada y, créeme, ni siquiera seguirá bailando con ella.


¡¡No me lo puedo creer!! Tango Unione ayer en el Chantier... ¡Esta noche en el Parloir! No son bailarines de verdad… Hablan, cantan (¡desafinando!). ¡Son unos saltimbanquis! Si esto es tango, me hago monje. 


Juicio: ese tío es raro. ¿Le has visto en las milongas escribir en su cuaderno como un loco, bebiendo su 42° café? Parece que escribe sobre la muerte... ¡Está chiflado !


¿Qué hace ella con ese loco? Qué triste, la verdad...


¡No bailan tango, hacen teatro! ¡¡Es una pantomima!! ¡O yo qué sé!


¿Has visto su página web? ¡Es una locura! ¡Qué arrogancia!